19/2/12



A veces la decisión de irse duele menos que quedarse. Si te quedas es porque esperas algo y ese algo puede no llegar nunca. Cuando pasamos por ciertas situaciones dolorosas (dolorosas para uno, claro) es cuando reaccionamos y nos preguntamos si vale la pena esperar por ese algo, si ese algo va a llegar algún día o estas esperando en vano, desperdiciando ese tiempo valioso.




Volví a explotar. Volví a ser aquella que decía no poder más. Volví a querer parar el mundo, y bajarme. Otra de tantas veces, otra de tantas noches.
Tan solo me hicieron falta unos minutos para recordar que esas pequeñas cosas que me hacían feliz nunca habían dejado de estar ahí fuera.
Y que puede que las cosas no salgan como yo quiera, y que no deje de hacerme las mismas preguntas cada día, pero todo eso no me da el derecho de impedirme ser feliz.

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